"La vida es un misterio eh Natalia..." me dijo mirando
al ventanal. Aquella noche, en aquel hospital, después de casi 20 años,
debatiéndose entre saltar o no, soñó con su madre. Fue entonces cuando
comprendí que sus ojos tristes no estaban preocupados en absoluto por lo que
podía pasar, por cuándo pasaría, por dónde o por como.. sus ojos siempre
miraban atrás, repasaban una y otra vez esos segundos ya muertos y enterrados
en sólo algunas memorias, sin embargo más vivos que nunca en su expresión. Fue
entonces cuando supe que sólo se atrevía a sufrir por un futuro, y no era el
suyo, sino el mio... y le quise tanto... le acaricié la cabeza con todo el amor
que pude y repasé milímetro a milímetro toda su preciosa cara, buscando mis
rasgos en él, pero de cuello hacia arriba sólo había dos: la nariz y esa mirada
nostálgica.
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