Cuando has perdido a alguien tan importante nada vuelve a ser lo mismo. Todos te dicen que" todo irá bien", que "poco a poco el dolor irá menguando", o mi favorita "piensa que al menos tienes muchos recuerdos felices y eso no te lo quita nadie, esos siempre estarán ahi"... Pasado un tiempo agradeces el intento de reconfortarte de todos ellos, pero ante las palabras solo piensas "que tontería". Todo no irá bien, todo engloba todo, y hay una parte inmensa de ti que se ha ido para siempre, y no solo ha dejado un vacío en ese instante, no... ha dejado vacíos años y años de momentos en los que debería estar y no va a estar. Todo no va a ir bien; algunas cosas irán bien, otras mal, otras irán, y otras(y estas son las más dolorosas) no irán nunca más. El dolor no mengua, y tampoco se queda como está...no, el dolor va a más. A medida que pasa el tiempo más se nota esa ausencia, y cada "flash", cada "voy a llamar a.... (ah no...no puedo)", cada día sin su voz, sin su risa, sin su necesitadísima opinión, sin sus bromas, sin sus "regañinas", sin sus abrazos, sin sus llamadas, sin sus enfados, sin su olor, sin su existencia... cada uno de esos días, a medida que avanzan, duelen más, porque cada uno te demuestra que realmente ha pasado con más veracidad que el anterior. Y cuando a todos se les ha olvidado, cuando todos se han relajado, cuando todos han dejado de pensar en ti, en cómo estás, cuando han dejado de tener en cuenta lo sucedido... es entonces cuando ese vacío duele más, porque en el momento en que aun les preocupaba tú estabas viviendo un golpe, una noticia, que para muchos de nosotros en ese momento " a penas duele", básicamente porque no parece ni real, nuestro cerebro no la procesa como verdad... no es hasta pasado el tiempo cuando realmente vivimos el puñetazo, notamos que es verdad, que nos están golpeando con todas las fuerzas que se pueden reunir y que duele... duele mucho. En cuanto al dolor se refiere, lo único que haces es aceptarlo como tuyo, aceptar que va a estar ahi e intentar llevarlo lo mejor posible.
Los recuerdos... aunque parezca difícil de entender, LOS RECUERDOS SON LOS QUE MÁS DUELEN DE TODO. No son algo a lo que aferrarnos para hacernos el camino más llevadero, EN ABSOLUTO. Solo son la prueba de que esa persona existió y de que NO VA A VOLVER. No son un consuelo, son un puñal tras otro, a cada cual peor. Y cuanto más feliz, cuanto más te haga sonreir, cuanto más te llene... más hondo se clava.
Las palabras de consuelo se agradecen en la medida de que te demuestran que esa persona te quiere y se preocupa por ti, y eso es muy importante... pero también hay que plantearse que en ciertos momentos no hay consuelo que valga, y tampoco es lo que se necesita. Hay ocasiones,( y así lo digo porque ni todas las pérdidas son iguales, ni todas las personas las llevan igual, ni tampoco necesitan lo mismo durante el proceso),en las que lo más acertado y lo que, curiosamente, puede hacer sentir mejor a alguien, es sentarse con esa persona, admitir que es una PUTADA, decirle que llore... que llore sin miedo y hasta reventar, que se quede seca, y mientras tanto darle un abrazo y espacio para tener el duelo.
martes, 17 de junio de 2014
viejo, mi viejo
Tal vez se acuerde la luna
de esa, la suya, su mirada
de aquella que meció mi cuna
de aquella, de mí, enamorada.
¿Recuerdas?¿te acuerdas?
Tantas noches te soñó...
y entre sueños... su corazón robaste.
¿Recuerdas?¿te acuerdas?
Tantas noches te admiró...
y admirándote... sus ojos cerraste.
Pero ¡¿Recuerdas?!¿realmente te acuerdas?
Esa cara... esa mirada...
esa voz,... y ese olor...
Una luna... enamorada,
un viejo...y un amor.
Si no te acuerdas...¡ya te puedes acordar!
No debe olvidar el cielo
que un día también le quiso,
y que, al menos yo, aun le quiero.
¿Recuerdas?¿te acuerdas?
Dulce ángel, mi ángel...
Llamado a las estrellas,
al fin voló junto a ellas.
...
Tal vez recuerde la luna
que un día también le lloró.
Tal vez haga la luna
que aquello nunca pasó,
que siga aqui a mi lado,
que nunca me dejó.
Porque esa estrella no se apaga,
porque el amor no se mata
y él nunca murió.
de esa, la suya, su mirada
de aquella que meció mi cuna
de aquella, de mí, enamorada.
¿Recuerdas?¿te acuerdas?
Tantas noches te soñó...
y entre sueños... su corazón robaste.
¿Recuerdas?¿te acuerdas?
Tantas noches te admiró...
y admirándote... sus ojos cerraste.
Pero ¡¿Recuerdas?!¿realmente te acuerdas?
Esa cara... esa mirada...
esa voz,... y ese olor...
Una luna... enamorada,
un viejo...y un amor.
Si no te acuerdas...¡ya te puedes acordar!
No debe olvidar el cielo
que un día también le quiso,
y que, al menos yo, aun le quiero.
¿Recuerdas?¿te acuerdas?
Dulce ángel, mi ángel...
Llamado a las estrellas,
al fin voló junto a ellas.
...
Tal vez recuerde la luna
que un día también le lloró.
Tal vez haga la luna
que aquello nunca pasó,
que siga aqui a mi lado,
que nunca me dejó.
Porque esa estrella no se apaga,
porque el amor no se mata
y él nunca murió.
Ayer lloré al pensarte, y no llevaban ninguna de esas lágrimas una gota de nostalgia, no... Iban cargadas todas y cada una de ellas de vergüenza, de rabia, de pena, de remordimiento... ¿Por todo lo que pude hacer hecho y no hice, por todo lo que pude haber dicho y no dije...? No.... Por todo lo que no debería haber hecho e hice, por todo lo que podría no haber dicho y dije, por cómo y cuándo lo dije....
Alguien me intentó animar diciéndome que no era consciente, que es normal, que todos cometemos errores, que tú sabías que te quiero y lo importante que eras, que estabas orgulloso de mi.... pues bien, al menos salió algo bueno de esa conversación, y es que logré que esa persona entendiera algo que todo el mundo debe comprender alguna vez en la vida, y es que a veces no hay consuelo y tampoco es lo que se necesita. Yo sé que no era consciente, sé que fue un error, sé que nadie es perfecto.... pero es que da igual, está hecho y no se puede arreglar de ninguna de las maneras. Yo debía ser quien tuviese la cabeza fría, sobre los hombros... y no, en lugar de eso me enfadé porque no tenía cosas de ti que quería, sin entender que no podía tener eso de ti porque ya no eras tú. No importan las excusas, hay ocasiones en la vida en las que da igual los motivos, los hechos son los que son, y por muy bonito que suene decir según que palabras, es absurdo, porque algunas cosas están mal y ya está. Cuando se trata de hacer daño a la persona que más te quiere, si encima el tiempo de esa persona está contado, no hay excusas. El remordimiento será algo que lleves siempre contigo, y aunque no cambiará nada, es inevitable sentirse así.
Alguien me intentó animar diciéndome que no era consciente, que es normal, que todos cometemos errores, que tú sabías que te quiero y lo importante que eras, que estabas orgulloso de mi.... pues bien, al menos salió algo bueno de esa conversación, y es que logré que esa persona entendiera algo que todo el mundo debe comprender alguna vez en la vida, y es que a veces no hay consuelo y tampoco es lo que se necesita. Yo sé que no era consciente, sé que fue un error, sé que nadie es perfecto.... pero es que da igual, está hecho y no se puede arreglar de ninguna de las maneras. Yo debía ser quien tuviese la cabeza fría, sobre los hombros... y no, en lugar de eso me enfadé porque no tenía cosas de ti que quería, sin entender que no podía tener eso de ti porque ya no eras tú. No importan las excusas, hay ocasiones en la vida en las que da igual los motivos, los hechos son los que son, y por muy bonito que suene decir según que palabras, es absurdo, porque algunas cosas están mal y ya está. Cuando se trata de hacer daño a la persona que más te quiere, si encima el tiempo de esa persona está contado, no hay excusas. El remordimiento será algo que lleves siempre contigo, y aunque no cambiará nada, es inevitable sentirse así.
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