Si no sabes qué decirle, pero sientes que vas a explotar si no se lo dices, solo empieza a hablar y ya mientras tanto te lo piensas...
¿Sabes que no estas? ¿si? pues explícame cómo va el asunto porque yo aun no sé por dónde meterle mano. No sé qué tengo que pensar, ni sentir, ni hacer... si,si, te lo prometo. No tengo ni idea de cómo me siento, ni de qué siento por ti y por tu... "estado". Si, estado, porque... ¿qué es?, ¿ausente? ¿latente? ¿conectado pero invisible? ¿presente? ¿lejano? ¿escondido? ¿desaparecido? ¿vigente? ... dime qué tengo que hacer para encontrarte. A ti o a lo que cojones sea que haya de mi padre, cualquier cosa estará bien, pero necesito algo. Necesito algo para dejar de soñar que me dices esas cosas tan horribles, para dejar de sentir este nudo en el pecho, para empezar a dormir bien, para poder oir hablar de cáncer sin ese pánico, para no cerrar de un portazo inmediato la puerta que conduce a esa parte de mi que realmente se cree y acepta que te has ido. Vaya marrón me has dejado....
Lo siento, me estoy expresando mal. Parece que te estoy regañando, que es culpa tuya. En absoluto. Tú ya bastante tienes con no pelearte conmigo cada día, con lo que nos gusta a nosotros el "jaleo". Te imagino a mi lado pensando.. ¿y ahora qué hago yo desde aqui para provocarla?.
En realidad... si lo piensas bien... tampoco nos va tan mal. Tú me sigues acompañando donde vaya, así que disfrutas conmigo todos los momentos igualmente, y yo te llevo donde sea que voy, así que.. igual.
El otro día estuve en la playa contigo, ¿lo sabías?. Me senté en la arena, miré ese precioso tesoro que tenemos y que tanto nos gusta a nosotros que es el mar, cerré los ojos, respiré despacio disfrutando del olor que me traía la brisa, y te imaginé sentado a mi lado, como tantas otras veces.
Ai "gorrión".... lo que te echo de menos.
Aun no veo el día en que me canse de decir cuantísimo te quiero y lo orgullosa que estoy de que mi padre fueras tú, de verdad. Todos coincidimos en que tenías esa luz que pocas personas poseen, esa chispa en la mirada y en la risa que te hacía... especial. Y tengo que agradecerte habérmela regalado tantos años, tanto si lo merecía como si no.
Hoy, como siempre, vuelvo a quedarme con muchísimo dentro que no sé cómo sacar. Pero poquito a poco, palabra a palabra, carta a carta, supongo que al final con seguiré soltarlo todo, ¿no crees?.
Venga, deséame suerte para mañana. Ya te contaré, aunque no haga falta.
Me gusta hablar contigo papi.
Buenas noches.
Te quiero.