viernes, 19 de junio de 2015

Qué curioso... daría lo que fuera por volver a vivir el peor día de mi vida, tan solo porque aquella mañana, cuando me levanté, aun podía prepararte el desayuno y darte los buenos días. Es curioso las cosas que se echan de menos.
Te quiero, papa. Siempre voy a quererte y acordarme de ti, y jamás te echaré menos en falta.