Te quiero... no sé cuantas veces habré escrito esas dos palabras estos tres últimos meses, pero es que siento la constante necesidad de repetírtelo una y otra vez... aunque ya no puedas oirlo... pero aun así te diré que te quiero siempre... que te quiero... si, no te quise, te quiero...no he dejado de hacerlo porque tú no has desaparecido. Tal vez del mundo sí, pero no de mi vida. Tú no fuiste mi padre, ERES mi padre, y lo serás hasta el fin de los días. Que te hayas ido no cambia gracias a quién existo, con lo que no cambia lo que siento por ti, no cambia quién fuiste, no cambia todo lo conseguido, no borra tus palabras, no olvida tus caricias ni tus recuerdos... nada... no cambia nada...
Papa, muchas gracias, de verdad. Muchísimas gracias por todo.
Sé que no fuiste perfecto, pero sí que fuiste perfecto para mi. Ahora puedo llorar.. llorar y llorar.. pero eso es bueno porque significa que perdí algo que yo no quería perder, y así es. Estoy tan orgullosa de ti... me hablan de chicos que a penas saben quienes son sus padres, de algunos que a penas los quieren, de otros que ni siquiera los toleran... y yo... yo, sin embargo, puedo decir bien segura que adoraba y ADORO a mi padre, y lo haré siempre, y mi padre me adoró hasta un límite casi imposible y lo daría todo por mi. No sabes lo que te agradezco todo... sobre todo las risas...
Te quiero... es que te quiero... te necesito y te echo mucho de menos. Te quiero... siempre te voy a querer, incluso más de lo que te quise. Te quiero... te quiero, te quiero y te quiero...
Te quiero..........
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