martes, 13 de agosto de 2013
Por fin... por fin por primera vez he recordado algo de ti y no he sentido tristeza, sino alegría... tal vez si mucha nostalgia, pero una nostalgia orgullosa de haberte tenido. Sí, lloré.... lloré, lloré y lloré... y aun hoy lloro... pero por fin ha llegado el día, bueno, el momento en el que te he pensado tan pequeño... tan frágil... tan opuesto a ti.... y se me han iluminado los ojos de alegría porque, por primera vez, no he pensado en el dolor, no he pensado en la angustia, la agonía no ha venido a mi cabeza... por un momento, tan solo por un momento, simplemente he disfrutado de ti, de ese pequeño gesto que me regalaste, de ese gran momento para mi, inolvidable... no te miento, después de ese atisbo de alegría volví al sin razón, a la desesperación, pero te disfruté unos minutos. De nuevo, como tantas otras veces, gracias... es increible que aun hoy encuentre nuevas cosas que agradecerte, así que gracias también por eso. Gracias por darme ese resquicio... esa señal de ti, de que aun eras tú... porque gracias a esos pequeños momentos contados, esos detalles, ahora yo no puedo acordarme de los días y meses de rechazo, de dolor, de "sin ti"... sé que ocurrió, sé que lo dijiste, también sé que no fue con mala intención aunque doliera igual, y dolía mucho... yo lo sé, pero gracias a esos pequeños detalles, a ese "eres un sol"... gracias a eso yo no me acuerdo de qué fue lo demás, y es que me da igual... ese pequeño paréntesis hizo que olvidara el resto, no importaba, es más, merecía la pena... y esos recuerdos son los que me hicieron sonreir por primera vez hace dos días. Gracias papá.
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